De pequeña, recuerdo, que tenía otro abuelo, mi abuelillo Antonio, un hombre de apariencia fuerte, alto, guapo y sobre todo, buen abuelo.
Cuando pienso en él, siempre lo veo sentado en su sillón preferido (el sillón del abuelo), a la izquierda siempre, encima de él, una gran foto de mi tío abuelo (al que mataron en la guerra cuando aún era muy joven), al fondo a la derecha esa gran televisión y a la izquierda de ésta, iluminado por el reflejo del día que entraba por la ventana, estaba curro (el loro más bonito que jamás he visto), siempre hablando y metiéndose con los viandantes que por allí pasaban.
Cuando llegaba a su casa siempre me sentaba en sus rodillas y jugábamos juntos, me llenaba la cara de pellizcos y me daba grandes bocados en los brazos y en las mejillas, eso que me molestaba tanto, llevo largos años echándo de menos!
No se que tal padre o tal marido, o tal hijo fuiste, ni se medir cuan bueno o malo puede ser un abuelo, pero te aseguro, que para mi fué suficiente para quererte como te quise.
Recuerdo que siempre estaba fumando unos cigarrillos que ni siquiera tenían boquilla, uno detrás de otro, sin dar respiro a sus pulmones, levantando esos brazos tatuados de manera intermitente, uno subía el vaso, el otro llevaba el cigarro a sus labios, y así acababa con su vida poco a poco, pero él era feliz, se le notaba en los ojos, cuando yo iba a verlo siempre sonreia.
Su vida, como la de la mayoría, no había sido fácil, habían pasado por una guerra muy dura y habían pasado mucha hambre en la posguerra, pero todo eso lo había superado, él podía superarlo todo, ya he dicho que era un hombre fuerte, pero llegó esa dama con la que nadie podemos, dejó ver su guadaña y se marchó, entonces él cayó enfermo y se iba debilitando día a día, quiero pedirte perdón por no haber ido a verte tanto como hubieses querido mientras estabas enfermo, pero si había algo que realmente quería era recordarte en tu viejo sillón, como cada día cuando me sentaba en tus rodillas, y no recordarte en esos últimos días en la cama, no quería ver cómo se te iba la vida hora a hora, minuto a minuto, segundo a segundo, mi madre me hacía entrar a verte pero yo cerraba los ojos porque no quería verte, yo quería un recuerdo bonito de ti, y sabes? tengo la grandísima suerte de haberlo conseguido, cuando me acuerdo de ti, sólo recuerdo a un hombre con grandes brazos, que me subía en volandas y me hacía reir y llorar con tanta facilidad como si fuese parte de mi, tengo la grandísima suerte de no recordarte en tu enfermedad, porque sólo así, tengo el recuerdo vivo de mi Abuelo.
No creo que haya un más allá, pero dónde estes, seguro que ocupas uno de los mejores lugares de este mundo, y ese es, junto a los tuyos
Porque siempre estas en mi corazón y en mis recuerdos, no debías faltar en estas páginas.
Besos, pellizcos y bocados de tu siempre nieta, Nany
ahora entiendo lo de los "grandes bocados en los brazos y en las mejillas" de mi tio !!!
ResponderEliminarBesos prima desde Sevilla !!!!
Otra vez me has hecho llorar...!!
ResponderEliminarSi es que lo vales!!
TQ hermanita!!
Besos para toda la familia!!!
ResponderEliminarYo pensaba que tu eras muy pequeña, y no tendrias recuerdos de tu abuelo. Te puedes dedicar a la literatura lo haces muy bien. Es un recuerdo muy bonito.
ResponderEliminarUn beso de tu tita Sierri.
Halaaaaa, toda la familia por aquí !!!
ResponderEliminarBesos Tita, pa ti y pal tito y los primos!!!!